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José Luis Pérez Díaz
 Es difícil encontrar algo más fa- miliar para nosotros que el agua. Abundante en nuestro
planeta Tierra, forma parte principal de nuestros cuerpos y de todos los seres vivientes. Estamos acostum- brados a sus cambios de estado y a observarla en forma de lluvia, granizo, nieve, hielo, escarcha y nie- bla. A veces usamos sus cambios de estado para absorber o liberar calor como cuando ponemos hielo en una bebida. Otras veces pueden causar graves problemas como la acrección de hielo sobre las alas de los aviones que hace que pierdan sustentación y caigan a plomo.
Todos estos meteoros se forman a partir de una gran reserva de agua, invisible para nuestros ojos, que es el vapor disuelto en el aire. Bien lo saben aquellos que proyectan siste- mas de climatización. La cantidad de vapor de agua que puede disol- verse en el aire crece con la tem- peratura de este. Esta presencia de vapor en el aire y la condensación que se produce al enfriar el mismo es esencial para que se produzan los fenómenos climatológicos como los conocemos. El mismo Génesis reco- noce esta importancia fundamental de la interacción del aire y el agua describiendo a Dios creando “un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas \[1\]” nada menos que en el segundo día, antes de la separa- ción de la tierra firme y solo por de- trás de la creación de la luz.
Nótese que el texto no dice que se separe el agua del aire, sino que de forma bella e intuitiva habla de la separación de las aguas (líquida y vapor) y de la creación de algo entre ellas (firmamento) que en un lenguaje técnico actual describiría- mos como superficie o mejor, como intercara entre el medio líquido y el medio gaseoso.
Este firmamento o intercara es un elemento muy especial con propie- dades físicas propias. En 1805 Lapla- ce \[2\] y Young \[3\] se interesan por la “tensión superficial”. Se puede in- terpretar como la densidad de ener- gía superficial que tiene la intercara. Esta tensión superficial permite que haya insectos capaces de patinar sobre las aguas o hace extremada- mente difícil a muchas larvas suba- cuáticas poder salir al medio aéreo
para emprender su fase adulta. Pero, además, la tensión superficial sabemos que nos condiciona el mo- jado de superficies, los fenómenos de cavitación o la capilaridad y por ello, como bien sabemos, se incluye sistemáticamente en los temarios de mecánica de fluidos.
Cuando al autor de este artículo le encargaron –más de dos siglos después de los trabajos de Laplace y Young– resolver algunos proble- mas relacionados con la producción de bañeras esmaltadas nadie podía preveer que el “firmamento” reivin- dicase de nuevo un protagonismo de primer orden mostrando relevan- tes propiedades que habían pasado desapercibidas hasta entonces.
Medidas cuidadosas de la ten- sión superficial del agua en aire demostraron que esta dependía de
CongeLaCión deL agua,
ConservaCión de órganos
para transpLante y de Cómo
eL firmamento CristaLiZa
catedrático de ingeniería mecánica en la uniVersidad de alcalá
A FONREDvIstOa tEsLa
 Temperatura de congelación del agua en función de la humedad relativa del aire.
OTOÑO 2018 • tesla 31


















































































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